Presidente de AEDIPE y AEDIPE Comunidad Valenciana. Presidente de AECOP-EMCC España (coaching ejecutivo). Director del Master de Gestión del talento (www.mastergesta.es). Director de las jornadas TMT, Talento & Management Tendencias. Catedrático de Organización de Empresas en el Dpto. Dirección de Empresas (Facultad Economía, Universidad de Valencia), Coach Senior Certificado CS44. Conferenciante y Escritor. Y padre de dos hijas preciosas.

domingo, 25 de abril de 2010

ENCUENTROS INFORMALES DE PRODUCTIVIDAD

Me llama la atención que en nuestra cultura si vemos dos personas hablando por el pasillo lo primero que se piensa es que el empleado se está “escaqueando” de su trabajo. Por eso, cuanto más estemos sentados en nuestros puestos de trabajo más felices tenemos a nuestros supervisores. Sin embargo, por la experiencia que tengo con empresas, cuando le pedimos a nuestros empleados que se coordinen, que generen ideas y sean creativos, que piensen cómo mejorar los servicios y productos, que se comuniquen lo máximo posible en todos los niveles… les estamos pidiendo que hablen, que compartan, que aunque no tengan las soluciones o ideas principales que las comenten pues del cruce, del roce, del choque de ideas surgen precisamente muchos productos y servicios nuevos. Soy consciente que formalizar lo informal tiene su complicación, pero bien es verdad que podemos generar desde las empresas contextos de encuentro donde precisamente se mejore esta comunicación. Quizás sea mandar un mensaje precisamente opuesto a lo que actualmente vivimos en muchas culturas empresariales, pero creo que es buen momento de escuchar nuevos mensajes tal y como está el mercado. Si genera estos puntos de encuentro informales permitirá mejorar el clima de la organización, permitirá que surjan nuevas ideas y que los roles profesionales jerárquicos no exterminen la creatividad y la innovación de su empresa.
Por el contrario si sigue creyendo que lo mejor es que el empleado esté quieto en su puesto de trabajo, como una máquina, ni lo dude sus resultados serán: baja productividad, baja implicación y compromiso con el trabajo y con la organización, pérdida de motivación, nula creatividad e innovación y seguramente algún efecto colateral como el cyberloafing donde el empleado harto de tanto hastío surfea en la red, escribe mensajes a sus colegas, chatea o está en red con su gente en horario laboral en vez de trabajar. Pero eso sí, el supervisor estará contento de ver a todos sus empleados en su puesto de trabajo y será feliz de cara a la dirección que verán como nadie se mueve del puesto de trabajo. Además, esa falta de movimiento seguramente llevará a la organización a una perdida de competitividad. Y después, … pues eso… “si todos trabajábamos de sol a sol… ¿qué ha pasado?”…

2 comentarios:

Vilap dijo...

Por desgracia ese punto de vista no desaparece y lo que es peor quieren aumentar las horas de trabajo todo lo contrario que pasa en el resto de europa.

Necesitamos nuevos modelos y escuchar nuevas ideas todos.

Un saludo Rober

Rober dijo...

En efecto jose maria parece que nademos contracorriente. Gracias por tu comentario. Cuidate. Rober