Presidente de AEDIPE y AEDIPE Comunidad Valenciana. Presidente de AECOP-EMCC España (coaching ejecutivo). Director del Master de Gestión del talento (www.mastergesta.es). Director de las jornadas TMT, Talento & Management Tendencias. Catedrático de Organización de Empresas en el Dpto. Dirección de Empresas (Facultad Economía, Universidad de Valencia), Coach Senior Certificado CS44. Conferenciante y Escritor. Y padre de dos hijas preciosas.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CON EL TALENTO POR SOMBRERO: JÓVENES A LA DERIVA

Hace poco estaba en Manchester en un congreso de Recursos Humanos y mientras tomábamos el café entre diferentes ponencias se nos acercó un camarero a ofrecernos bebida. Me imagino que por el acento le pregunté si era español, me contestó que sí, del norte de España. Con algo de curiosidad y preocupación me interesé por su caso y me comentó que ya eran un grupo de españoles grande y que seguía creciendo, sobre todo por el excedente que decían notaban ya en Londres. Me lo decía con la tristeza por un lado y con la resignación por otro de quien tiene que seguir luchando por su futuro profesional. Era licenciado en Historia y había hecho un master de especialización. Ahora vivía como podía para mejorar su inglés y ganar empleabilidad. Este era el caso de muchos de ellos.


Cuando me fui a pasear por la ciudad para desconectar un poco me vino de nuevo a la cabeza el caso de nuestro querido joven universitario y camarero. Y me puse en las dos vertientes. La primera era que yo para conseguir mis estudios también tuve que trabajar de camarero fines de semana y veranos. Hice de todo en realidad, corté troncos de naranjos para madera de hornos, fui Courier de DHL durante seis meses, fui mensajero con moto, conduje furgonetas e incluso tenía el carnet de camión y algún trayecto tuve que hacer a nivel local. Podría seguir con la lista de trabajos que tuve de joven para poder vivir, o mejor dicho sobrevivir. Pero ¿por qué yo no lo viví como se vive ahora? ¿Qué diferencia había? ¿Acaso no era lo mismo que ahora? ¿Acaso antes no vivíamos también en una alta precariedad? ¿Qué había cambiado? … Entonces pensé en estas nuevas generaciones de jóvenes y lo comparé con mi juventud. Y lo vi claro. Las condiciones no eran las mismas. Yo vi a mis padres luchar por tener trabajo y darnos de comer, a mis hermanos trabajar duro para llevar algún jornal a casa. Sin embargo, gran parte de nuestros jóvenes han tenido mejores condiciones afortunadamente y los hemos socializado en un nuevo tipo de sociedad. Solo que a ellos les hemos cambiado las reglas del juego sin avisar. No los preparamos para esto. No les dijimos todo lo que podía venir porque ni siquiera nosotros lo sabíamos. Nos hemos visto inmersos en un experimento macroeconómico que nos ha superado y que ahora pagamos todos. Y más nuestros jóvenes. Claro que se adaptarán, que tendrán que viajar, que sobrevivirán como hicimos nosotros. Pero a mi no me engañaron así, a mi me dejaron muy claro desde el principio cuáles eran las reglas del juego. Y jugué claramente con todas las cartas que pude. Pero eso no es lo que ha pasado ahora. De un día para otro te han dicho que ni mejorando tu inglés, que ni con todas tus cartas tienes apenas posibilidades de empleo. Y que, como mi joven amigo, solo te queda una salida, salir… No quiero martirizar a la juventud, pero creo que algún día merecen les demos una explicación de por qué los socializamos para una cosa y después les dimos la espalda. Me imagino el impacto generacional que tiene, y que como todo en la vida, siempre hay soluciones, incluso las que en su momento no pensamos ni que lo fueran. Esta entrada de blog está dedicada a los miles de jóvenes que se están yendo “a hacer las américas” y que ni siquiera tuvieron opción. Esos jóvenes que se llevan el talento por sombrero y que espero un día puedan usar, pues todos merecemos el respeto y la dignidad humana de trabajar con nuestro talento. 

4 comentarios:

emisarbo dijo...

Jóvenes con sombrero del que no pueden hacer uso porque no hay sol que alumbre sus días ni luz que de significado a sus sombras.
Mientras tanto.....esperanza, futuro y apuesta.
Apuesta, porque apostar es creer en algo cuyo resultado no está garantizado. Muchas apuestas se saldaran perdidas pero valdrá la pena salvar una parte con los resultados.
Si la sociedad no saca lo mejor de cada persona, ella misma se desmerece...pero es peor cuando consiguiendo sacar lo mejor... (Caso actual)....lo desprecia por no tener capacidad para procesar ese talento....
Conservad los sueños queridos amigos...en cada copa que servís...en cada mesa que limpiáis, en cada kilómetro recorrido...sabed que la ruleta sigue girando y hay que seguir bebiendo de ese licor que ahora quema y conseguir mantener la apuesta en pie....
Algún día lucirá el sol y nuestra sobra dará cobijo a otras generaciones.

Rober dijo...

Gracias amigo por tu comentario y por el mensaje de esperanza que trasmite.

Maite Sio Docampo dijo...

Como parte del colectivo al que te diriges en tu entrada de blog, tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo contigo, Roberto. A los jóvenes nos vendieron que si nos formábamos mediante una carrera tendríamos un buen empleo y sueldo al terminarla y la realidad se volvió muy distinta. Primera conclusión, pienso que lógica: No se puede predecir el futuro, en este caso no podemos saber las riendas que tomará el mercado laboral y económico- financiero. Aún siendo conocedores de esto tenemos un ministro de educación que por la televisión aconseja a los futuros estudiantes universitarios que elijan una carrera con salida...
Como mujer joven que intenta hacerse un hueco en el mercado laboral en España me siento muy frustrada y no tanto porque nos cambiaran las reglas del juego, si no porque se repite siempre el mismo patrón: los jóvenes a la cola, tenéis que aprender de los que llevamos años aquí, vosotros/as no sabéis nada, aun no tenéis nada que aportar. Esto es lo que me frustra, que no nos dejen participar en la sociedad, que no nos den la oportunidad de demostrar lo que podemos hacer. Cierto que no tenemos tanta experiencia pero tenemos ganas, energía, implicación, ardemos en deseo de crear, reinventar, construir, desaprender y volver a aprender, innovar, buscar soluciones, ¡hacer del mundo un lugar mejor! Creo que esta actitud puede aportar (y mucho) a crecer como sociedades democráticas en la que todos y todas tenemos cabida, en la que las diferencias nos hacen crecer y enriquecer. Me frustra que en muchas empresas se sigan arrastrando modelos arcaicos en las organizaciones, poco flexibles y que en general, nos dan la espalda a los jóvenes por calificarnos de inexpertos. Nos centramos en la debilidad en vez de observar y explotar las grandes fortalezas que tenemos. La semana pasada, por ejemplo, participé en un seminario que lo llevaba a cabo una persona aparentemente muy joven, y hasta a mi me llamo la atención. No estamos acostumbrados a que nos den la palabra y a que nos tengan en cuenta. Y eso es lo frustrante.
Pero no creo que los jóvenes necesitemos una explicación, necesitamos cambiar y en mi opinión es posible. Tenemos relacionada la palabra “difícil” con “imposible”, y si no os animo a que os fijéis cuando cualquier persona en una conversación la utilice, y veréis como va seguido de una expresión de angustia y de poca confianza. Los tiempos que nos tocan vivir son difíciles, y quizás muchos no estén preparados porque no nos han enseñado a superar dificultades como estas pero tenemos el mejor ejemplo en nuestros mayores, ellos/as han tenido una vida dura y han salido a delante. Nosotros/as también podemos, estoy segura. Con dedicación, esfuerzo, dejando de lado el catalejo que solemos utilizar y ampliar la mirada, con honestidad, confiando en nosotros/as mismos y en lo que hacemos, sacudiéndonos el polvo cada vez que nos caemos para seguir el camino, todo es posible.

“MAÑANA.
Están ahí, agazapados, nos miran. Son los jóvenes.”
Fragmento de Madrid 1987, de David Trueba.

Rober dijo...

Hola Maite si algo tengo claro es que a pesar de lo que comentas de la falta de experiencia, la visión nueva que aportáis es fundamental. Y en eso sí que creo que debéis creer de modo firme. No solo por el tema de la nueva tecnología, sino porque en realidad habéis crecido en un mundo muy diferente en este entramado de generaciones. Y eso sí que es un gran valor. Sé de la dificultad pero tengo claro que dos tipos de jóvenes serán los primeros en arrancar: (1) los que están alineados con lo que se busca en el mercado actualmente y tienen un alto valor competencial, y (2) los que afrontan el cambio de modo más constructivo y rápido. Cuando uno ve las nueva sociedad de servicios en la que vivimos, se encuentra que está todo por descubrir, y esa mirada hacia nuevos servicios y productos es más fácil e intuitiva en los jóvenes. En este momento la mejor recomendación es "trabajarse la empleabilidad" y mejorar por lo tanto tu propio talento.
Gracias por participar en el blog
saludos
Rober