Presidente de AEDIPE y AEDIPE Comunidad Valenciana. Presidente de AECOP-EMCC España (coaching ejecutivo). Director del Master de Gestión del talento (www.mastergesta.es). Director de las jornadas TMT, Talento & Management Tendencias. Catedrático de Organización de Empresas en el Dpto. Dirección de Empresas (Facultad Economía, Universidad de Valencia), Coach Senior Certificado CS44. Conferenciante y Escritor. Y padre de dos hijas preciosas.

miércoles, 22 de abril de 2015

¿MAYORES INGRESOS, IGUAL FELICIDAD? CUESTIONANDO LA PARADOJA DE EASTERLIN

La Paradoja de Easterlin nos dice que un aumento de nuestros ingresos NO reporta un aumento de felicidad, claro está en países donde las necesidades básicas están cubiertas. Pero ¿se puede decir hoy en día con la gran desigualdad que tenemos que esta paradoja sigue siendo veraz? La desigualdad ha provocado que las necesidades básicas no estén cubiertas en muchos individuos. Y la polarización social es uno de los viejos fantasmas que de nuevo está apareciendo en nuestras economías.
Más que pensar que la paradoja de Easterlin no se cumple, lo que no se cumplen son las condiciones normales que el plantea, es decir, la necesidad que esta paradoja se de en sociedades con una menor desigualdad y con las necesidades básicas cubiertas. La crisis actual ha provocado de nuevo una tendencia regresiva hacia el valor del dinero como un bien fundamental para garantizar la vivienda, la alimentación, la sanidad y la educación. Todas estas áreas se han vuelto más precarias algunas por la crisis directa y otras por las tendencias de privatización implacables. De nuevo algunos principios de la economía se tambalean porque no se dan las “condiciones normales” para que se puedan aplicar. Pero sí es cierto, por mi experiencia en investigación sobre temas del dinero y su valor simbólico, que es un factor extrínseco, y que por lo tanto no motiva directamente nuestro desarrollo ni nuestra autorrealización. Quizás estos objetivos los estamos perdiendo de nuevo, pues la supervivencia acucia con más urgencia. Y es este sentido de supervivencia el que nos hace cambiar el sentido de nuestra búsqueda actual. Quizás es un lujo pensar en la paradoja de Easterlin, sin esas “condiciones normales”. ¿Y tú que piensas?